Tapices Europeos

January 3, 2017

Los tapices son una forma de arte textil que se ha practicado en todo el mundo, su fabricación es costosa y consume mucho tiempo.

En particular en Europa esta actividad floreció a partir de la edad media principalmente en las manos de tejedores franceses y flamencos. Los materiales usualmente utilizados para tejer los tapices son la lana y la seda.

En lo que se refiere al tapiz europeo se sabe que se hicieron tapices desde el siglo XII, aunque estos eran bastante primitivos: utilizando pocos colores e hilo muy burdo.

No es sino hasta el siglo XVI que vemos tapices más sofisticados con una mejora importante en perspectiva y composición.

Es a partir de este momento que aparecen plasmadas en los tapices composiciones de tipo religioso, ya que la iglesia los utilizaba para educar a feligreses que en su mayoría no sabían leer, así como escenas mitológicas y aquellas en las cuales se glorifican hazañas reales y civiles como cacerías o momentos de la vida cotidiana; todo dentro de un estilo renacentista.

Los tapices se producían en talleres especializados o por grupos de tejedores itinerantes que montaban su taller en los terrenos del castillo o iglesia por el tiempo que tomara la fabricación de los tapices.

A partir del siglo XVI las escenas plasmadas en los tapices se realizan a partir de copias de pinturas de artistas famosos de la talla de Rubens, era común que varios talleres copiaran el mismo dibujo. Ya para esta época el hilo se había ido refinando y la gama de colores se incrementó notablemente, al grado de que para el siglo XVIII se fabricaban más de 10,000 tonos en Francia. 

Es en el siglo XVI que el rey Francisco I de Francia abre el primer taller real de tapices en Fontainebleau.

En el siglo XVII, durante el reinado de Luis XIV, se establece la famosa fábrica de Gobelinos, como una rama de la “La manufacture royale des meubles de la Couronne” (Real fabrica de amueblado de la Corona) que incluía a todos los oficios necesarios para amueblar Versalles y otros palacios reales: orfebres, tejedores de tapices, carpinteros, etcétera. Con esto se consolida la autoridad artística, lo que facilita el crecimiento de las artes decorativas en Francia.

Durante el reinado de Luis XV las escenas mostradas en los tapices incluían paisajes combinados con desnudos eróticos en contextos clásicos. Durante el siglo XIX las escenas orientales son las que se imponen en los tapices.

La fábrica de Gobelinos no fue la única que floreció en Europa para elaborar tapices, otras de gran prestigio que abrieron sus talleres fueron: la Real Fabrica de Beauvais, las de Aubusson y Felletin en Francia; estas dos últimas se dedicaron a surtir de tapices a la clase alta. Bruselas fue un centro importante de producción de estás piezas gracias a que los mejores tejedores fueron de origen flamenco.

En particular hoy les presentamos este espléndido tapiz de Aubusson del siglo XVIII, el cual forma parte de la Colección Windsor y está siendo expuesto en el Museo Internacional del Barroco de la Ciudad de Puebla. En él podemos apreciar una escena de la vida civil representada en estilo renacentista, la cual consiste en una mujer de la alta sociedad a la que se le está practicando una sangría; ella se encuentra sentada en el pórtico de una villa romana a la que se llega por una vereda, rodeada de vegetación y cortinajes, todo enmarcado por una cenefa de hojas de acanto y flores. Los tejedores logran una gran calidad en la elaboración del tapiz gracias a la amplia gama de tonos utilizados en su realización.

 

 

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